16 de agosto de 2016

¿Debemos orar a Jesús?



HACE un par de años, más de 800 jóvenes de varias religiones rellenaron una encuesta en la que se les preguntó si creían que Jesús escuchaba sus oraciones. Más del 60% respondió que sí, pero uno de ellos tachó de la pregunta el nombre Jesús y escribió “Dios”.

¿Qué piensa usted? ¿A quién debemos orar? ¿A Dios o a Jesús?*Para encontrar la respuesta, veamos lo que les enseñó Jesús a sus discípulos.

¿A QUIÉN DIJO JESÚS QUE DEBEMOS ORAR?

Jesús no solo enseñó que había que orar a Dios, sino que él mismo lo hizo.

Jesús oraba a su Padre. Nosotros debemos hacer lo mismo

LO QUE ENSEÑÓ: En cierta ocasión, uno de los discípulos de Jesús le pidió: “Señor, enséñanos a orar”. La respuesta de Jesús fue: “Cuando oren, digan: ‘Padre’” (Lucas 11:1, 2). Tiempo después, en su famoso Sermón del Monte, dio la instrucción de que debemos orar. Dijo: “Ora a tu Padre”. Luego añadió: “Su Padre sabe qué cosas necesitan ustedes hasta antes que se las pidan” (Mateo 6:6, 8). Y la noche antes de morir les aseguró a sus discípulos: “Si le piden alguna cosa al Padre, él se la dará en mi nombre” (Juan 16:23). Como vemos, vez tras vez, Jesús enseñó que debemos orar a su Padre, Jehová, que también es nuestro Padre (Juan 20:17).

LO QUE HIZO: Jesús mismo oró a Dios: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra” (Lucas 10:21). En otra ocasión “alzó los ojos hacia el cielo y dijo: ‘Padre, te doy gracias porque me has oído’” (Juan 11:41). Además, sus últimas palabras fueron: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). De modo que él nos puso el ejemplo: hay que orar a Jehová, el “Señor del cielo y de la tierra” (Mateo 11:25; 26:41, 42;1 Juan 2:6). Y eso fue lo que los cristianos del siglo primero hicieron.

¿A QUIÉN ORABAN LOS PRIMEROS CRISTIANOS?

Unas semanas después de que Jesús ascendiera al cielo, sus discípulos ya estaban siendo maltratados por las autoridades (Hechos 4:18). Como era de esperarse, oraron pidiendo ayuda. Pero ¿a quién? “Levantaron la voz de común acuerdo a Dios” para pedirle fuerzas en el nombre de Jesús (Hechos 4:24, 30). Así es, siguieron las instrucciones de Jesús: oraron a Dios.

Años más tarde, el apóstol Pablo escribió: “Damos gracias a Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo siempre que oramos por ustedes” (Colosenses 1:3). Y a sus hermanos les aconsejó que siempre dieran gracias “por todas las cosas a nuestro Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20) En otra ocasión les dijo que oraran “a Dios el Padre”, claro está, en el nombre de Jesús (Colosenses 3:17).

Tal como los primeros cristianos, debemos seguir las instrucciones de Jesús al hacer oraciones; así le demostramos que lo amamos (Juan 14:15). Un escritor de la Biblia dijo: “Yo amo a mi Dios porque él escucha mis ruegos. Toda mi vida oraré a él” (Salmo 116:1, 2, Traducción en lenguaje actual). Nosotros podremos decir lo mismo si oramos a Jehová, y solamente a él.*



http://m.wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2015007#h=1:0-17:373

13 de agosto de 2016

No caigamos en las trampas del “pajarero”


“[Jehová] mismo te librará de la trampa del pajarero.” (SALMO 91:3.)
1. ¿Quién es el “pajarero”, y por qué es peligroso?
LOS cristianos verdaderos nos enfrentamos a un temible enemigo de inteligencia y astucia sobrehumanas. En el Salmo 91:3 se le llama ‘el pajarero’. ¿De quién se trata? Ya en el número del 1 de junio de 1883, esta revista reveló su identidad. Este poderoso enemigo no es otro que Satanás. Al igual que un astuto cazador de pájaros, el Diablo trata de engañar y entrampar a los siervos de Jehová.

2. ¿Por qué se compara a Satanás con un pajarero?
2 En el pasado se atrapaban aves por diversas razones. Unas veces era para disfrutar de su melodioso trino o de su colorido plumaje, y otras veces era para comerlas o para ofrecerlas como sacrificio. Dado que estas criaturas —cautas y huidizas por naturaleza— no eran presa fácil, el pajarero de tiempos bíblicos tenía que estudiar detenidamente las peculiaridades y costumbres de cada ave a fin de preparar trampas eficaces. Pues bien, al comparar a Satanás con un pajarero, la Biblia nos ayuda a comprender mejor sus métodos. El Diablo nos estudia a cada uno por separado. Primero se fija en cómo somos y en qué hábitos tenemos y, después, nos tiende sutiles trampas con el objetivo de capturarnos vivos (2 Timoteo 2:26). Caer en sus trampas puede llevarnos a la ruina espiritual y, finalmente, a la destrucción. De modo que si queremos escapar de este “pajarero”, nos conviene conocer sus trampas.

3, 4. ¿Cuándo se parecen los ataques de Satanás a los de un león, y cuándo a los de una cobra?
3 Además, el salmista compara a Satanás con un león joven y con una cobra, lo cual nos ayuda a entender mejor cómo actúa (Salmo 91:13). Al igual que un león, Satanás a veces ataca frontalmente valiéndose de la persecución o de leyes en contra de los siervos de Jehová (Salmo 94:20). Aunque estos ataques directos quizás hagan que algunos cristianos abandonen el pueblo de Jehová, a menudo tienen el efecto contrario: los siervos de Dios se unen todavía más. Pero ¿qué hay de los ataques más sutiles, como los de una cobra?

4 El Diablo emplea su inteligencia sobrehumana para lanzar mortales ataques a traición, como hace una serpiente venenosa desde su escondrijo. Así ha envenenado la mente de algunos siervos de Jehová hasta el punto de lograr que hagan su voluntad y no la de Dios. Claro, esto ha tenido lamentables resultados. Afortunadamente, nosotros no estamos en ignorancia de los designios de Satanás (2 Corintios 2:11). Analicemos, por tanto, cuatro de las mortíferas trampas que emplea este “pajarero”.
El artículo completo está en la biblioteca en línea:
Esta es una página web oficial de los testigos de Jehová. Es una herramienta que le permitirá consultar las publicaciones de los testigos de Jehová en varios idiomas.
WOL.JW.ORG

30 de julio de 2016

Diario: UNO DE ESTOS DÍAS

¿Dónde uno puede estar mejor? Sin duda, la respuesta es en el pueblo de Jehová. Y más precisamente entre los brazos de Jehová, cobijado bajo sus alas (salmo 91:4) Sé que al haber leído la cita del salmo, que esta entre paréntesis, muchos pensaron que este era un discurso basado en la Biblia, pero no es así. Esta no es sino la apertura de un corazón agradecido por la misericordia y la bondad del gran Dios Todopoderoso, Jehová. Es cierto que son muchas las características bellas y particulares de este Dios grandioso. Características que dejan perplejo a más de uno, confundidos a varios cientos. 
Tal vez debería aclarar esto: Dios es bondadoso y las millares de atrocidades que se ven en el mundo, no son culpa de Jehová. Él es bueno hasta la médula y todo lo que él hace, lo hace guiado por el amor. Quisiera extenderme en defender este punto, pero, por ahora, no lo haré, pues ello se irá entendiendo poco a poco, a medida que dé testimonio pues quiero contar fragmentos de mi vida como testigo de Jehová y como esta relación personal, amorosa y bella que tengo con Jehová traza cada uno de mis días. No se piense que es egolatría el que yo me declare su testigo. En realidad, soy Testigo de Jehová, como lo fueron miles antes que yo, como lo fue Abel, Abraham, Noé, Jonás, Elias, Jesús (el mayor de todos los testigos), Pedro, Pablo y todos ellos. En realidad, es un orgullo, no del pecaminoso orgullo de Satanás, sino del orgullo que siente Pablo, (2 corintios 7:4) pues es un honor hablar, dar testimonio de Jehová Dios. Él es tan bueno... que es algo cruel todo lo que se dice de él. Acusaciones injustas. 
Si bien es cierto tenemos el derecho de conjeturar, desentendernos muchas veces, de todo lo que pasa mas allá de nosotros mismos, también tenemos un deber, si es que hay uno más grande que este, y es buscar siempre la verdad, no andar a ciegas por el mundo. 
Ahora mi esposa me llama. La veo acomodar la habitación mientras escribo estas lineas. Tiene razón. Es tarde. A descansar en este lado del mundo, bajo una luna que brilla en unas pupilas caramelo. 

(Lo más hermoso de ser Testigo de Jehová, es que Él siempre se alegra de que demos testimonio de cualquier modo que podamos de que Él, nuestro amado Jehová es el Dios Feliz (1 Timoteo 1:11) )







4 de julio de 2016

JW Broadcasting Julio de 2016

El amor nos hace cada vez más semejante a los modelos perfectos: Jehová y Jesús. Por ello, es tan importante que este conocimiento nos llegue al corazón y nos haga meditar en cuanto amor estamos demostrando en la predicación y en nuestras relaciones cotidianas. Ese es justamente el tema principal de este mes: el amor como característica del cristiano verdadero. Esto nos distingue como verdaderos discípulos de Jesús.