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7 de diciembre de 2015

¿Por qué permite Dios la maldad y el sufrimiento?



¿Por qué permite Dios la maldad y el sufrimiento?


1. ¿Cómo surgió la maldad?




1. Adán contemplando el fruto prohibido; 2. Gobernantes; 3. Imágenes de guerras



En el tiempo que Dios ha dejado gobernar a los hombres se ha visto que son incapaces de resolver los problemas
El mal surgió en la Tierra cuando Satanás dijo la primera mentira. Él era un ángel bueno y perfecto, pero “no permaneció firme en la verdad” (Juan 8:44). Fue cultivando el deseo de ser adorado, derecho que pertenece solo al Creador. Con una mentira, persuadió a Eva, la primera mujer, para que le obedeciera a él y no a Dios. Adán se unió a su esposa en su desobediencia. Dicha decisión ha producido sufrimiento y muerte.(Lea Génesis 3:1-6, 19.)
Al sugerirle a Eva que desobedeciera a Dios, Satanás comenzó una rebelión. Se negó a reconocer la soberanía divina, o el derecho a gobernar que tiene Jehová, el Altísimo. Como la mayoría de la humanidad se ha unido al Diablo al rechazar la autoridad de Dios, Satanás se ha convertido en “el gobernante del mundo”. (Lea Juan 14:30 y 1 Juan 5:19.)

2. ¿Tenía defectos la creación de Dios?

Las obras de Jehová son perfectas. Los primeros seres humanos y los ángeles eran capaces de obedecer a Dios en todo (Deuteronomio 32:4, 5). Él nos dotó de libertad para elegir entre el bien y el mal. Esa libertad nos permite obedecerlo por amor. (LeaSantiago 1:13-15 y 1 Juan 5:3.)

3. ¿Por qué ha permitido Dios el sufrimiento?

Jehová ha tolerado la rebelión contra su soberanía solo por un tiempo. ¿Con qué propósito? Para demostrar que ningún gobierno que no tenga su apoyo puede beneficiar a la humanidad  (Eclesiastés 7:29;8:9). Tras seis mil años de historia, ya no queda ninguna duda: los líderes humanos no han sido capaces de eliminar las injusticias, los delitos, las guerras ni las enfermedades. (Lea Jeremías 10:23 yRomanos 9:17.)
Pero si dejamos que Dios nos gobierne, obtendremos beneficios (Isaías 48:17, 18). Pronto, Jehová eliminará los gobiernos humanos. Solo vivirán en la Tierra las personas que apoyen su gobierno (Isaías 11:9). (Lea Daniel 2:44.)

4. ¿Qué oportunidad nos da la paciencia de Dios?

Satanás aseguró que los seres humanos le sirven a Dios solo por conveniencia. Gracias a la paciencia divina, todos podemos probar por nuestro modo de vivir que el Diablo es un mentiroso y que apoyamos el gobierno de Dios más bien que el del hombre. (Lea Job 1:8-12 yProverbios 27:11.)

5. ¿Cómo nos ponemos de parte de Dios?

Personas estudiando la Biblia






Con nuestras decisiones, demostramos si queremos o no que Dios nos gobierne
Para empezar, tenemos que averiguar cómo quiere que lo adoremos y comenzar a practicar la religión verdadera, la cual basa sus enseñanzas en la Biblia (Juan 4:23). Además, si seguimos el ejemplo de Jesús en cuanto ano participar en la política ni en las guerras, estaremos rechazando el gobierno de Satanás. (Lea Juan 17:14.)
Satanás usa su influencia para que la gente adopte prácticas dañinas e inmorales. Al rechazar tales prácticas, puede que amigos y familiares se burlen de nosotros o nos hagan la vida difícil (1 Pedro 4:3, 4). Si eso sucede, busquemos la compañía de quienes aman a Dios y acatemos las sabias leyes divinas. Así, probaremos que Satanás mintió al decir que nadie obedece a Dios cuando hay obstáculos. (Lea 1 Corintios 6:9, 10 y 15:33.)
El amor que Dios nos tiene es una garantía de que eliminará el sufrimiento y la maldad. Quienes demuestren su fe poniéndose de parte de Dios vivirán por siempre en la Tierra. (Lea Juan 3:16.)

4 de mayo de 2013

Un mundo sin Dios.



     En el mundo actual es difícil hablar de Dios  Decir "yo creo en Dios"  es condenarse al suplicio de la murmuración y la indiferencia. Los que te escuchan te dicen que esas son creencias, mitos, que ya se deberían dejar atrás; mientras otros solo te escuchan por compromiso. Pero hay un resto de personas que se han cuestionado la vida sin Dios, sin esperanza en el ser supremo que gobierne sus vidas. Y es que ¿realmente puede el hombre decidir que es lo bueno y malo? ¿Puede el ser humano, con tantos errores, ser un justo juez? El ser humano es imperfecto, gobernado por sus pasiones y sus deleites. Estos influyen en sus juicios y opiniones, por lo que sus teorías, hasta las que parecen ser las más objetivas, guiadas por sus ambiciones y sus proyecciones hacia una meta que va mas allá de lo que se dice o lo que se parece decir. 
     Solo un ser supremo, superior en todo aspecto, apartado de todo materialismo, trascendente, insobornable y justo puede ser quien gobierne y ante quien debamos brindarle nuestro espíritu de servidumbre. Porque, en verdad, todos tenemos espíritu de servidumbre, y todos nos entregamos a una causa, aunque esa causa no sea siempre sea la mas justa, sirviendo a  "dioses" terrenales (incluso nosotros mismos nos podemos convertir en nuestro propio dios, como queda ejemplificado con la frase "yo lo puedo todo", "si estas conmigo estas con dios", "nada puede vencerme", "solo yo me basto", etc. ) 
      Por todo ello, debemos siempre caminar en el centro de la palabra de Dios, sin salirnos de sus bordes, porque siempre tenemos la esperanza de que el Gran Padre Celestial vea  nuestros esfuerzos por mantenernos fieles en estos tiempos modernos, en que es tan difícil, donde se habla ya de una Babilonia moderna, donde el deseo del cuerpo pretende dominar al espíritu, para tener la esperanza de perdonar nuestras pequeñas y grandes miserias. 
       Un mundo sin Dios es totalmente desastroso. Cada día los países pobres tienen una clase media mayor, es decir, hay mas gente con más dinero, pero hay cada vez más pobreza espiritual. Los padres salen a trabajar y los hijos quedan a la deriva. Nadie vela por ellos, sino que ellos, en algunos casos, velan por si mismos, pero en la mayoría de los casos, y esto es lo mas terrible, la televisión "vela" por ellos. Sabemos que la televisión lo único que pretende es la ganancia, el dinero, y por ello jamás cuidara de los más pequeños, de los más jóvenes. La televisión es un bien material al servicio del enemigo, del mundo, del mal. 
        Debemos aceptar que el mundo siempre estará en contra de Dios, no obedecerá sus leyes, sus normas, sino que se sentirá a la altura de Él y muchas veces sobre Él. Por eso, no  debemos hacernos amigos del mundo, sino rechazarlo porque iríamos en contra de nuestro Dios Todopoderoso. Hay que ser inteligente y buscar nuestro propio bien a la sombra de nuestro Dios, como las raíces del árbol busca la humedad de la fuente de agua. 
         Bendito sea el nombre de Dios y alabado sea para siempre, porque suyo es el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Y que estas palabras lleguen a nuestro Dios a través del nombre de su amado hijo, Jesucristo, nuestro Señor.