Discurso del hermano Stephen Lett: Nunca hagamos tropezar a otros. Nos hace reflexionar acerca de nuestra responsabilidad en la forma en la cual nos expresamos, tratamos o nos relacionamos con los demás, ya que nuestra finalidad no es hacer tropezar a nadie, sino, que escuchen las verdades y que saquen su propia conclusión.
19 de octubre de 2016
15 de octubre de 2016
Artículo: ¿Apoya la Biblia la fiesta de Halloween?
La respuesta que da la Biblia
La Biblia no habla del Halloween. Sin embargo, un análisis del origen de esta celebración y las costumbres relacionadas con ella demuestra que está muy ligada a creencias falsas sobre los muertos y los espíritus malvados, o demonios (vea el subtítulo “El origen del Halloween y sus costumbres”).
Aunque muchas personas consideren que el Halloween es una diversión inofensiva, la verdad es que las prácticas asociadas a esta celebración no lo son. La Biblia dice claramente: “Nadie entre los tuyos deberá [...] servir de médium espiritista o consultar a los muertos” (Deuteronomio 18:10-12, Nueva Versión Internacional). Y también advierte: “No quiero que ustedes tengan algo que ver con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor, y también de la copa de los demonios” (1 Corintios 10:20, 21, Reina-Valera Contemporánea).
El origen del Halloween y sus costumbres
1. Samhain. Según el libro Mitos celtas, de la profesora Miranda Green, se creía que durante la fiesta pagana de Samhain —la cual se celebraba hace más de dos mil años— “los espíritus del Más Allá podían recorrer la tierra y los humanos podían visitar el mundo de los muertos”. Y añade: “La tradición de Samhain ha sobrevivido en los tiempos modernos en las fiestas de Hallow’een y del Día de Difuntos”. Ahora bien, la Biblia enseña que los muertos “no tienen conciencia de nada en absoluto” (Eclesiastés 9:5). Por tanto, no pueden interactuar con los vivos.
2. Disfraces, golosinas, regalos y travesuras. Según un libro sobre el origen de la celebración del Halloween en Estados Unidos, algunos celtas se disfrazaban de criaturas sobrenaturales para que los espíritus que deambulaban por la tierra creyeran que ellos también eran espíritus y no les hicieran maldades (Halloween—An American Holiday, An American History). Otros pretendían apaciguarlos ofreciéndoles dulces. En la Europa medieval, el clero católico terminó adoptando muchas costumbres paganas y animó a sus feligreses a disfrazarse en la víspera del día de Todos los Santos e ir por las casas pidiendo pequeños regalos a cambio de una oración por los difuntos. Pero la Biblia prohíbe mezclar las creencias paganas con el culto al Dios verdadero (2 Corintios 6:17).
3. Fantasmas, vampiros, hombres lobo, brujas y zombis. A estos personajes siempre se les ha relacionado con los espíritus malignos . Y la Biblia dice claramente que debemos luchar contra tales espíritus (Efesios 6:12). Así que no estaría bien hacerles una fiesta.
4. Faroles hechos con calabazas. Durante la Edad Media, en Gran Bretaña se acostumbraba “ir casa por casa pidiendo comida a cambio de una oración a favor de algún difunto”. Los suplicantes llevaban “faroles que consistían en nabos ahuecados, cuya vela evocaba al alma atrapada en el purgatorio” (Halloween—From Pagan Ritual to Party Night). Hay también quienes afirman que tales faroles se usaban para espantar a los malos espíritus. Ya en el siglo XIX, en América del Norte se sustituyeron los nabos por calabazas, pues eran más fáciles de conseguir, ahuecar y tallar. Estas costumbres se basan en creencias que carecen de fundamento bíblico, como aquella de que el alma es inmortal, que existe el purgatorio y que hay que orar por los muertos (Ezequiel 18:4).
Fuente:
https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/fiesta-de-halloween/
10 de octubre de 2016
BROADCASTING - OCTUBRE 2016
Gracias a Jehová apareció ya el nuevo vídeo de JW Broadcasting. Sin duda, un alimento espiritual sólido, con mucha información para afrontar los problemas de cada día. La palabra de Jehová nos anima, nos ayuda, nos estimula, en cada paso que damos. Es mejor cuando la nave de nuestra vida es conducida por Jehová. Por eso debemos dejar que su instrucción llegue a nuestro corazón, a nuestra mente, y nos ayude a formarnos como nuevas personas. Es, sin lugar a dudas, la llegada de un buen amigo con buenas noticias este nuevo programa mensual de JW Broadcasting.
2 de octubre de 2016
VÍDEO: ¿POR QUE MURIÓ JESÚS?
A lo largo de la historia han muerto millones de personas, pero ha habido una muerte en especial: la de Jesucristo.
¿Porqué tuvo que morir? ¿Qué propósito cumplió con su muerte?
¿Porqué tuvo que morir? ¿Qué propósito cumplió con su muerte?
26 de septiembre de 2016
¿Es malo ser homosexual?
“Al ir creciendo, una de las cosas que más me costó fue que me sentía atraído por otros chicos. Creía que sería solo una fase, pero no me he podido librar de esos sentimientos” (David, 23 años).
David es cristiano y quiere obedecer a Dios. ¿Puede alguien como él cumplir con lo que Dios le pide? ¿Qué piensa Dios sobre la homosexualidad?
¿Qué dice la Biblia?
Lo que la gente piensa acerca de la homosexualidad cambia según la época y las costumbres locales. Pero los cristianos no seguimos a ciegas a la mayoría. No queremos ser “llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza”, como dice Efesios 4:14. La opinión que tenemos acerca de la homosexualidad, y de cualquier otra práctica, se basa en lo que enseña la Biblia.
La Biblia es muy clara cuando habla de las prácticas homosexuales. Veamos lo que dice.
“No debes acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer” (Levítico 18:22).
“En conformidad con los deseos de sus corazones, [...] Dios los entregó a apetitos sexuales vergonzosos, porque sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la naturaleza” (Romanos 1:24, 26).
“No se extravíen [o engañen]. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10).
En realidad, las normas de Dios son para todos. Sea cual sea la inclinación sexual de cada uno, todos tenemos que controlarnos para no dejar que los impulsos nos lleven a hacer algo que desagrade a Dios (Colosenses 3:5).
¿Significa eso que...?
¿Significa eso que la Biblia promueve la homofobia?
No. De hecho, la Biblia nos enseña que no debemos odiar a nadie. Es más, nos anima a que busquemos “la paz con todos”, sin importar el estilo de vida que lleven (Hebreos 12:14). Por lo tanto, burlarse, perseguir o maltratar de cualquier manera a los homosexuales está mal.
¿Significa eso que los cristianos debemos ir en contra de las leyes que permiten el matrimonio gay?
Según la Biblia, Dios solo aprueba los matrimonios entre un hombre y una mujer (Mateo 19:4-6). Sin embargo, los cristianos no estamos ni a favor ni en contra de las leyes relacionadas con el matrimonio homosexual. Adoptar o no una ley a favor de los homosexuales es en realidad un asunto político. Y la Biblia dice que no nos involucremos en cuestiones políticas (Juan 18:36).
Pero ¿y si...?
Pero ¿y si alguien ya practica la homosexualidad? ¿Puede cambiar esa persona?
Sí, puede cambiar. De hecho, la Biblia dice que algunas personas del primer siglo lo hicieron. En su carta a los Corintios el apóstol Pablo deja claro que los que practican la homosexualidad no heredarán el Reino de Dios, y luego añade: “Eso era lo que algunos de ustedes eran” (1 Corintios 6:11).
¿Significa eso que aquellos que dejaron de practicar la homosexualidad nunca más se sintieron atraídos por ese estilo de vida? No. La Palabra de Dios dice: “Vístanse de la nueva personalidad, que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva” (Colosenses 3:10). Así es, cambiar la personalidad es un proceso continuo.
Pero ¿y si alguien que quiere seguir las normas divinas sigue teniendo impulsos homosexuales?
Como con cualquier otro deseo, la persona puede decidir si va a alimentar esos impulsos o dejarse dominar por ellos. ¿Y cómo se controlan? La Biblia responde: “Sigan andando por espíritu y no llevarán a cabo ningún deseo carnal” (Gálatas 5:16).
Si te das cuenta, este versículo no dice que la persona ya no tendrá deseos inmorales. Más bien, dice que si nos acostumbramos a estudiar mucho la Biblia y oramos a menudo, tendremos fuerzas para resistir esos deseos y no llevarlos a cabo.
David, que mencionamos al principio, obtuvo esas fuerzas, especialmente después de haberles contado a sus padres lo que le pasaba. Él comenta: “Me quité un gran peso de encima, y probablemente hubiera disfrutado más de mi adolescencia si hubiese hablado con ellos antes”.
Y es que somos más felices cuando obedecemos las normas de Jehová. Podemos estar convencidos de que “son rectas” y “hacen regocijar el corazón”, y de que si las seguimos tendremos grandes recompensas (Salmo 19:8, 11).
Fuente: https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/familias/j%C3%B3venes/preguntan/biblia-homosexualidad-jovenes/
8 de septiembre de 2016
JW Broadcasting Septiembre de 2016
Salio por fin el programa mensual de los Testigos de Jehová. Es un hermoso programa espiritual donde veremos como vencer el desanimo, como lograr una nueva personalidad cristiana y, así, reflejar al gran maestro en amor y misericordia. Sin duda, un bello regalo de Jehová.
3 de septiembre de 2016
EL PELIGRO DE LOS VIDEOJUEGOS
¿Corren
peligro los jugadores?
Un niño de 12 años
“arrinconó a un rival desarmado y le apuntó muy cerca de la cabeza.
—¡Estás perdido!
—exclamó el niño, sonriendo demencialmente y burlándose del personaje—. ¡Te
tengo en mis manos! —Entonces oprimió el botón y le disparó en la cara al
personaje, que dio un giro y cayó con la bata manchada de sangre.
—¡Te maté! —añadió
el niño, riendo.”
ESTA escena de un niño jugando con un
videojuego, extraída del artículo de Stephen Barr titulado “Violencia,
pornografía y videojuegos”, hace surgir la pregunta de nuestro título. Hay más
de cinco mil juegos electrónicos en el mercado. Algunos se consideran
educativos y una forma de diversión inofensiva.
Hay juegos que enseñan geografía, a
volar un avión o a pensar lógicamente y resolver problemas. Incluso hay juegos
terapéuticos. Por ejemplo, uno de ellos está concebido para ayudar a quienes padecen
un trastorno que afecta el aprendizaje de la lectura. Ciertos juegos también
pueden ayudar a los jóvenes a hacerse más diestros en el uso de la computadora,
lo cual es cada vez más importante en esta era de la tecnología.
Los expertos señalan el lado oscuro
“Algunos juegos fomentan problemas
sociales como la violencia, la pornografía y el lenguaje obsceno —dice David
Walsh, director del National Institute on Media and the Family—. Lo triste es
que dichos juegos son muy populares entre los chicos de 8 a 15 años de edad.”
Un estudio que se realizó en Estados
Unidos reveló que casi el ochenta por ciento de los videojuegos que prefieren
los jóvenes contienen violencia. Rick Dyer, presidente de la compañía Virtual
Image Productions, dice: “Ya no se trata de simples juegos, sino de
mecanismos para aprender. Estamos enseñando a los niños, de la manera más
increíble, qué se siente al apretar el gatillo [...]. Lo que
no están aprendiendo son las consecuencias de hacerlo en la vida real”.
Ya en 1976, el público había condenado los juegos violentos a raíz del lanzamiento al mercado del
videojuego Death Race, cuyo objetivo era atropellar a los peatones que
caminaban de un lado a otro de la pantalla. El usuario que arrollara la
mayor cantidad de peatones era el ganador. Los juegos nuevos y más sofisticados tienen
mejores gráficos y permiten al usuario participar en actos de violencia aún más
reales.
Tomemos como ejemplo el juego
Carmageddon: el jugador habrá atropellado y matado a 33.000 personas para
cuando haya terminado el último nivel del juego. La siguiente es una
descripción de Carmageddon 2: “Las víctimas quedan aplastadas bajo los neumáticos
y salpican de sangre el parabrisas; también se arrodillan e imploran
misericordia, o se suicidan. Y si el jugador lo desea, puede
despedazarlas”.
¿Es dañina esta simulación de actos violentos?
Se han realizado aproximadamente tres mil estudios sobre este asunto, muchos de
los cuales han indicado que existe una conexión entre la violencia que
contienen los juegos y el aumento de la agresividad en los
jugadores. Los incidentes violentos protagonizados por jóvenes
suelen verse como indicativo de dicha conexión.
Algunos especialistas minimizan la influencia de los videojuegos
diciendo que deben tomarse en cuenta otros factores, como la posibilidad de que
los niños que ya tienen tendencias violentas son los que escogen este tipo de
entretenimiento. Pero ¿acaso no será que dichos juegos violentos contribuyen al problema? Parece poco
realista insistir en que a la gente no le influye lo que ve. Si eso
fuera cierto, ¿por qué se gastan miles de millones de dólares anualmente en
anuncios de televisión?
“La habilidad y el deseo de matar”
David Grossman, militar experto en psicología y escritor del
libro On Killing (Sobre
la conducta asesina), afirma que la violencia que contienen los videojuegos
entrena a los niños de la misma manera
que el adiestramiento militar consigue que los soldados superen su resistencia
innata a matar. Por ejemplo, se descubrió que era posible vencer la renuencia a
matar de un alto porcentaje de soldados de infantería con solo reemplazar en
sus prácticas de tiro los blancos normales por blancos con forma humana.
De igual modo, sostiene Grossman, los juegos violentos hacen que los niños desarrollen “la
habilidad y el deseo de matar”.
Según un trabajo de investigación publicado en la revista Journal of Personality and
Social Psychology, la violencia que contienen los juegos electrónicos pudiera ser aún más
peligrosa que la que se presenta por televisión o en el cine, dado que el
jugador experimenta la sensación de ejecutar los actos violentos.
Es posible que la televisión convierta al niño en espectador de la
violencia, pero los videojuegos pueden hacerle partícipe de ella. Además, ver
una película quizá le tome tan solo un par de horas, mientras que dominar un
videojuego típico puede tomarle hasta cien horas.
En algunos países se ha establecido un sistema de clasificación
para informar al público que los juegos sumamente violentos son solo para adultos. Pero tal sistema
es útil siempre y cuando se haga valer. Un estudio realizado en Estados Unidos
reveló que el 66% de los padres encuestados ni siquiera estaban
familiarizados con dicho sistema de clasificación. El director de
Entertainment Software Rating Board, institución dedicada a la clasificación de
los videojuegos, dice que este sistema no fue concebido para evitar que
los niños consigan ciertos juegos.
Explica: “Nuestro papel no consiste en dictar preferencias. Proporcionamos
a los padres los medios para que determinen lo que quieren o no quieren
que vean sus hijos”.
¿Juegos adictivos?
Los nuevos juegos en línea —en los que
personas de todo el mundo intervienen conectándose a Internet— permiten que
cada participante asuma el papel de un personaje que ha de superar diversos
obstáculos. Con cada prueba superada, el jugador aumenta su sentimiento de
logro. El tiempo que dedica a su personaje se convierte en una inversión y
le da un sentido de satisfacción que lo impulsa a volver a jugar. Para algunos,
el juego puede ser casi adictivo, una de las posibles razones por la que los
juegos en línea se prolongan a veces durante meses o incluso años.
La revista Time informó
que en Corea del Sur hay un gran interés en el juego en línea denominado
Lineage. Quienes participan en este luchan por la victoria en un ambiente
medieval. El competidor
avanza por varios niveles, procurando alcanzar un rango especial. Algunos
jóvenes pasan toda la noche jugando y no pueden mantenerse despiertos en
clase al día siguiente. Los padres se preocupan, pero no siempre saben
cómo afrontar el problema. Un jugador joven dijo lo siguiente en una
entrevista: “Cuando las personas me conocen a través de la Red, creen que soy
un chico inteligente, pero cuando me conocen personalmente, me aconsejan que
pierda peso”.
Joonmo Kwon, psicólogo coreano, da la
siguiente explicación de por qué Lineage se ha hecho tan popular: “En la sociedad
coreana, uno tiene que reprimir sus pasiones y deseos ocultos, pero en el juego
salen a flote”. De este modo, los jóvenes huyen de la realidad y se
refugian en un mundo de fantasía. Un comentarista perspicaz describe así a los
jugadores: “Para ellos, el mundo virtual es mucho más atractivo que el real.
De hecho, este último es solo el lugar donde ganan el poco dinero que
necesitan para seguir jugando”.
Daños a la salud
Estadísticas efectuadas en Estados
Unidos revelan que el adolescente promedio de 12 años ve la televisión cuatro
horas al día, sin contar el tiempo que pasa jugando a los videojuegos con la
mirada fija en la computadora o el televisor. En una encuesta realizada
en 1995, más del sesenta por ciento de los niños entrevistados admitieron
que a menudo jugaban más tiempo de lo que esperaban, lo cual puede resultar
fácilmente en que descuiden sus tareas escolares. Un estudio que se llevó a
cabo en Japón reveló que los juegos de computadora estimulan solo una parte
limitada del cerebro del niño. Según el estudio, los pequeños deben dedicar más
tiempo a la lectura, la escritura y las matemáticas. Pero para que su cerebro
se desarrolle bien, es necesario que también jueguen al aire libre y se
relacionen con otras personas.
Se dice que alrededor del cuarenta por
ciento de los niños norteamericanos de cinco a ocho años de edad están
clínicamente obesos. Es muy probable que esto se deba a la falta de
ejercicio, ya que los pequeños pasan demasiado tiempo frente al televisor o la
computadora. Tan común es este problema, que una compañía ha fabricado un
equipo de ejercicios que puede utilizarse mientras uno se entretiene con los
videojuegos. Por supuesto, sería mucho mejor que los niños limitaran el tiempo
que le dedican a estos y que participaran más en otras actividades que los
ayuden a desarrollar una personalidad equilibrada.
Consideremos otra cuestión que afecta
la salud: mirar fijamente una pantalla por largos espacios de tiempo puede
causar daños visuales. Las encuestas señalan que por lo menos la cuarta parte
de los usuarios de computadoras sufren problemas de visión. Una razón para ello
es que parpadean menos, lo que provoca sequedad e irritación en los ojos.
Parpadear ayuda a ver con claridad, pues
estimula la producción de lágrimas y elimina las impurezas.
Como los niños no son muy conscientes de sí mismos, pueden
pasar largas horas jugando con la computadora, sin apenas pausar para
descansar, lo cual puede causarles fatiga ocular y visión borrosa. Los expertos
recomiendan que se pause por varios minutos después de usar la computadora
durante una hora.
Un próspero negocio mundial
El interés en los juegos en línea
parece estar aumentando en todo el mundo. Cada vez son más los lugares donde se
abren cibercafés, establecimientos equipados con computadoras en los que los
clientes pagan para jugar por Internet. No es raro oír de jóvenes que
gastan hasta 200 dólares al mes en dichos cafés.
No cabe duda de que la industria de los
videojuegos está en auge. Se espera que el mercado de los juegos en línea se
incremente más de un setenta por ciento en los próximos cinco años.
Ahora bien, esta floreciente industria
tiene su lado oscuro, y los peligros son reales. Nadie —y mucho menos los
niños— puede darse el lujo de arriesgar la salud, gastar una exorbitante
cantidad de tiempo y dinero, o acostumbrarse a la violencia y la muerte sin
pagar las consecuencias. De modo que difícilmente puede decirse que los
videojuegos son siempre educativos y una forma de diversión inofensiva. David
Walsh, citado antes, advierte: “Es probable que la industria del esparcimiento
sea más poderosa de lo que creemos. Y puesto que los padres tienen la
responsabilidad de proteger a sus hijos, su concepto de protección tiene que
irse modificando al ritmo que cambia el mundo del entretenimiento”.
Lo cierto es que, como dice la Biblia, “la escena de este mundo
está cambiando” (1 Corintios 7:31).
Y parece que no hay nada que cambie más rápido que las formas de
divertirse. Simplemente tratar de mantenerse al paso con las tendencias e
influencias que bombardean a sus hijos todos los días abruma a numerosos
padres. Pero esto no debe ser causa de desánimo. Muchos padres han tenido
éxito en criar a sus hijos porque les han ayudado a concentrarse en lo que de
veras importa. Los niños, al igual que nosotros, necesitan entender que el
entretenimiento —sea por la computadora, la televisión o cualquier otro medio—
nunca satisfará las necesidades más importantes del ser humano, pues como dijo
Jesús en cierta ocasión, la felicidad verdadera es posesión de quienes “tienen
conciencia de su necesidad espiritual” (Mateo 5:3).
[Nota]
Además, algunos aconsejan que los usuarios descansen la vista
cada quince minutos, fijando la mirada en objetos distantes. Otros sugieren que
se sienten por lo menos a medio metro de la pantalla y que no utilicen la
computadora cuando estén cansados.
Algunos
peligros de los juegos electrónicos
▶ Los
videojuegos que tienen contenido violento suelen fomentar un comportamiento
agresivo.
▶ A
menudo hacen que el jugador se sienta más que un simple espectador de la
violencia, pues están concebidos para convertirlo en partícipe de ella.
▶ Pueden
hacer que a las personas influenciables les cueste distinguir entre la realidad
y la fantasía.
▶ Al igual
que una adicción, a veces hacen que el jugador descuide obligaciones
importantes y su relación con los demás.
▶ Con
frecuencia consumen tiempo que los niños deberían dedicar a otras actividades
importantes, como estudiar, relacionarse con otras personas y participar en
juegos creativos.
▶ Conllevan
fijar la vista por largo tiempo en una pantalla, lo que puede causar fatiga
ocular.
▶ Privan
al jugador del ejercicio necesario, lo que a menudo ocasiona problemas de
obesidad.
▶ Consumen
dinero y tiempo.
Una
manera de vencer el hábito
Un cristiano de 23 años llamado Thomas
recuerda: “Cuando era estudiante, no cumplía con mis tareas porque pasaba
mucho tiempo jugando con videojuegos. Posteriormente, esta práctica me afectó
de otras maneras. Seguí jugando incluso después de llegar a ser ministro
voluntario de tiempo completo. Por fin me di cuenta de que este hábito me
estaba robando demasiado tiempo y energías. En ocasiones, cuando jugaba
antes de salir a predicar o de asistir a una reunión cristiana, se me hacía muy
difícil concentrarme. Casi siempre estaba pensando en cómo resolver, al llegar
a casa, algún problema que me había planteado el juego. Se vieron afectados mi
estudio personal y mi lectura regular de la Biblia. El gozo que sentía al
servir a Dios empezó a disminuir.
”Una noche, ya tarde, mientras estaba
acostado, me di cuenta de que no podía continuar viviendo así. Me levanté,
encendí la computadora, seleccioné todos los juegos y apreté la tecla de
borrar. ¡Desaparecieron en un instante! No me fue nada fácil hacerlo. Descubrí
que estaba más apegado a ellos de lo que me imaginaba. Pero también sentí que
había logrado una gran victoria porque sabía que aquello era por mi propio
bien. Admito que he comprado varios videojuegos desde entonces, pero ahora soy
mucho más estricto conmigo mismo. Tan pronto percibo que me cuesta mantener el
equilibrio, vuelvo a apretar la tecla de borrar.”
23 de agosto de 2016
Las excusas: ¿cómo las ve Jehová?
“LA MUJER que me diste para que
estuviera conmigo, ella me dio fruto del árbol y así es que comí”, dijo el
hombre. Ante tal acusación, la mujer respondió: “La serpiente... ella me
engañó, y así es que comí”. Estas excusas que Adán y Eva presentaron a Dios marcaron
el inicio de una práctica que ha plagado desde entonces a la humanidad (Gén.
3:12, 13).
El castigo que Jehová impuso a
nuestros primeros padres por haberle desobedecido deliberadamente demuestra que
no vio con bue
nos ojos aquellas justificaciones (Gén. 3:16-19). ¿Debemos
concluir, por lo tanto, que él no acepta ninguna excusa? ¿O considera que
algunas son válidas? Y si así fuera, ¿cómo saber cuáles acepta y cuáles no?
Para averiguar la respuesta, primero tenemos que entender qué son las excusas.
Las excusas se definen como las
razones que se presentan por haber hecho o dejado de hacer algo, o para evitar
realizar cierta cosa. En algunos casos son explicaciones válidas que se dan con
el propósito de pedir perdón por cierta falta cometida. Sin embargo, tal como
lo ilustra el caso de Adán y Eva, también puede tratarse de simples pretextos
que ocultan la verdadera motivación. Debido a que la mayoría de las excusas
suelen ser de este tipo, no es raro que se las mire con desconfianza.
En vista de lo anterior, los
cristianos deben tener cuidado al poner excusas, en especial cuando se trata de
su servicio a Dios, pues corren el riesgo de estar “engañándose a sí mismos con
razonamiento falso” (Sant. 1:22). Por ello, repasemos algunos principios y
ejemplos bíblicos que nos permitirán “[asegurarnos] de lo que es acepto al
Señor” (Efe. 5:10).
¿Qué espera Jehová de nosotros?
Las Escrituras contienen los
mandamientos que debemos obedecer los siervos de Dios. Por ejemplo, el mandato
que dio Jesús en el siglo primero de “[hacer] discípulos de gente de todas las
naciones” sigue siendo válido para todos sus seguidores hoy día (Mat. 28:19,
20). De hecho, es tan importante cumplirlo que el apóstol Pablo exclamó: “¡Ay
de mí si no declarara las buenas nuevas!” (1 Cor. 9:16).
No obstante, hay personas que,
aunque llevan mucho tiempo estudiando la Biblia con nosotros, no se deciden a
predicar las buenas nuevas del Reino (Mat. 24:14). Otros participaban en esta
obra, pero han dejado de hacerlo. ¿Qué razones suelen presentar en estos casos?
Veamos lo que hizo Jehová en el pasado cuando algunos siervos suyos dudaron de
que pudieran cumplir los mandatos que él les había dado.
Excusas que Dios no acepta
“Es demasiado difícil.” La predicación tal vez parezca una tarea
imposible, en especial para quienes son tímidos. Pero el caso de Jonás nos
ofrece grandes lecciones. Jehová le mandó que anunciara la inminente
destrucción de Nínive, una comisión que lo hizo sentir intimidado. Y no era
para menos, pues aquella ciudad era la capital de Asiria, un imperio conocido
por su crueldad y violencia. De seguro, el profeta se preguntó: “¿Qué me va a
pasar si voy? ¿Me irán a hacer daño?”. Por eso, en vez de ir a Nínive a cumplir
su comisión, huyó en la dirección contraria. Sin embargo, Jehová no aceptó las
excusas de Jonás, sino que volvió a ordenarle que fuera a advertir a los
ninivitas. Esta vez el profeta cumplió su asignación con valentía, y Dios
bendijo su labor (Jon. 1:1-3; 3:3, 4, 10).
Tal vez a usted le parezca que la
predicación es demasiado difícil. En tal caso, tenga presente que “todas las
cosas son posibles para Dios” (Mar. 10:27). Por eso, no deje de pedirle su
ayuda. Podemos estar seguros de que él nos dará a todos las fuerzas que
necesitamos. Si nos armamos de valor, nos bendecirá (Luc. 11:9-13).
“Es que no tengo ganas.” ¿Qué puede hacer si no siente el deseo de
cumplir con el ministerio cristiano? Recuerde que Jehová puede llegar hasta lo
más íntimo de nuestro ser e influir en nuestros sentimientos. Pablo escribió:
“Dios es el que, por causa de su beneplácito, está actuando en ustedes a fin de
que haya en ustedes tanto el querer como el actuar” (Fili. 2:13). Por lo tanto,
pidámosle a Jehová que nos haga sentir el deseo de servirle. El rey David le
hizo una petición parecida: “Hazme andar en tu verdad” (Sal. 25:4, 5). Así
pues, implorémosle a Jehová que nos impulse a querer agradarle.
Claro está, hay veces que nos
sentimos tan cansados o desanimados que tenemos que obligarnos para asistir a
las reuniones o salir a predicar. ¿Significa eso que no amamos de verdad a
Jehová? Por supuesto que no. Los siervos fieles de Dios de la antigüedad
también tuvieron que luchar por hacer la voluntad divina. Pablo, por ejemplo,
dijo que para obedecer a Jehová tenía que “aporrear” su cuerpo, por decirlo así
(1 Cor. 9:26, 27). Aunque en ocasiones tengamos que obligarnos a cumplir con
nuestro ministerio, podemos estar seguros de que Dios nos bendecirá, pues sabe
que lo hacemos por la motivación correcta: porque lo amamos. Además, así
demostramos que Satanás miente al afirmar que dejaremos de servir a Jehová si
atravesamos dificultades (Job 2:4).
“No tengo tiempo.” Si alguien piensa que está demasiado ocupado
para participar en el ministerio, es vital que se replantee sus prioridades.
Jesús dio un principio que debe guiar nuestros pasos: “Sigan, pues, buscando
primero el reino” (Mat. 6:33). Para cumplirlo, tal vez sea necesario que
simplifiquemos nuestro estilo de vida o que dediquemos menos tiempo al
entretenimiento y más a la predicación. Las diversiones y otras actividades
personales tienen su lugar, pero no podemos usarlas como excusas para descuidar
nuestro servicio. El primer lugar en la vida de todo cristiano deben ocuparlo
los asuntos espirituales.
“No me siento capaz.” Quizá usted crea que no tiene las habilidades
necesarias para ser ministro de las buenas nuevas. Pero no tiene por qué
desanimarse: algunos siervos de Dios de tiempos bíblicos también se sintieron
incapaces de cumplir con sus asignaciones. Tomemos el caso de Moisés. Cuando
Jehová le dio cierta comisión, él le respondió: “Dispénsame, Jehová, pero no
soy persona que hable con fluidez, ni desde ayer ni desde antes de eso ni desde
que hablaste con tu siervo, porque soy lento de boca y lento de lengua”. Aunque
Jehová le aseguró que lo iba a ayudar, Moisés le pidió que enviara a otra
persona: “Dispénsame, Jehová, pero envía [tu mensaje], por favor, por la mano
de aquel a quien vas a enviar” (Éxo. 4:10-13). ¿Cómo reaccionó Dios?
No eximió a Moisés de su
comisión, sino que nombró a Aarón para que lo ayudara (Éxo. 4:14-17). Además,
durante todos los años que siguieron, nunca lo abandonó y siempre le dio todo
lo necesario para cumplir con sus asignaciones. En nuestros días, Jehová puede
impulsar a hermanos con más experiencia para que nos apoyen en el ministerio. Y
lo que es más importante, nos asegura en su Palabra que nos dará la
capacitación necesaria para realizar la labor que nos ha encargado (2 Cor. 3:5;
véase el recuadro “Los años más felices de mi vida”).
“Me siento ofendido por lo que me hicieron.” Hay quienes dejan de
predicar o asistir a las reuniones porque están molestos por lo que les hizo
algún hermano. Aunque esos sentimientos son comprensibles, ¿los considera
Jehová una excusa válida para caer en la inactividad espiritual? Pensemos en el
caso de Pablo y Bernabé. Sin duda se sintieron dolidos después de un serio
desacuerdo que acabó en “un agudo estallido de cólera” (Hech. 15:39). Pero
¿dejaron de participar en el ministerio? De ninguna manera.
Algo que no debemos olvidar
cuando algún hermano, en su imperfección, nos ofende es que él no es nuestro
enemigo. El verdadero enemigo es Satanás; es él quien desea devorarnos. No le
demos la victoria; más bien, pongámonos “en contra de él, sólidos en la fe” (1
Ped. 5:8, 9; Gál. 5:15). Si tenemos una fe fuerte, podremos superar las
decepciones (Rom. 9:33).
Cuando las circunstancias limitan nuestro servicio
Como hemos visto, no hay razones
bíblicas para dejar de cumplir con los mandamientos divinos, como el de
predicar las buenas nuevas. Sin embargo, sí pudiera haber razones válidas que
justifiquen una participación más limitada en el ministerio. Tal vez tengamos
responsabilidades bíblicas que nos consumen mucho tiempo. O puede que en
ocasiones nos encontremos tan agotados o enfermos que no podamos hacer tanto
como quisiéramos. En estos casos, nos anima la garantía que nos da Jehová en su
Palabra de que él ve nuestro deseo sincero de servirle y toma en cuenta nuestras
limitaciones (Sal. 103:14; 2 Cor. 8:12).
Por lo tanto, no nos juzguemos
con demasiada dureza, ni a nosotros ni tampoco a los demás. Tengamos presentes
estas palabras de Pablo: “¿Quién eres tú para juzgar al sirviente de casa
ajeno? Para su propio amo está en pie o cae” (Rom. 14:4). En vez de cometer el
error de compararnos con nuestros hermanos, recordemos que “cada uno de
nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios” (Rom. 14:12; Gál. 6:4, 5). Tampoco
olvidemos que cuando le oramos a Jehová y le damos las explicaciones
necesarias, debemos hacerlo con “una conciencia honrada” (Heb. 13:18).
Servir a Jehová nos llena de alegría
Todos podemos sentirnos felices
al servir a Dios, sean cuales sean nuestras circunstancias, porque él nunca es
irrazonable ni nos pide imposibles. ¿Cómo lo sabemos?
La Palabra de Dios nos dice: “No
retengas el bien de aquellos a quienes se les debe, cuando sucede que está en
el poder de tu mano hacerlo” (Pro. 3:27). ¿Notó la expresión “está en el poder
de tu mano”? ¿Qué nos enseña sobre lo que Jehová espera de nosotros? Que él nos
pide que hagamos lo que esté en nuestra mano; no nos exige que logremos lo
mismo que los demás. Así es, todo cristiano —sea que esté en su mano hacer
mucho o poco— puede servir a Jehová con toda el alma (Luc. 10:27; Col. 3:23).
FUENTE: http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2010763
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19 de agosto de 2016
¿Hasta cuándo pediremos “Venga tu reino”?
“Cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las
puertas.” (MAT. 24:33)
COMO usted
quizás haya notado, los testigos oculares de un suceso suelen recordar los
detalles de maneras muy distintas. Por otro lado, a un paciente le puede costar
recordar exactamente lo que le dijo el médico después de darle el diagnóstico.
O alguien tal vez no encuentre sus llaves o sus lentes pese a tenerlos delante.
Todas estas situaciones tienen que ver con un fenómeno que los científicos
llaman ceguera por inatención: no darse cuenta de algo, o bien olvidar algo,
por estar distraído con otra cosa. Se afirma que el cerebro solo puede
concentrarse bien en una cosa a la vez.
Muchas personas
sufren un tipo parecido de ceguera ante los acontecimientos mundiales. Tal vez
reconozcan que el mundo ha cambiado muchísimo desde 1914, pero no comprenden lo
que eso realmente significa. Por nuestro estudio de la Biblia, nosotros sabemos
que, en cierto sentido, el Reino de Dios vino en 1914, cuando Jesús fue
coronado Rey en los cielos. Pero también sabemos que aún no se ha contestado
por completo la oración “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el
cielo, también sobre la tierra” (Mat. 6:10). Obviamente, para que la voluntad
de Dios se haga en la Tierra como se hace en el cielo, primero tiene que
desaparecer el presente sistema malvado.
Gracias a
nuestro estudio constante de la Palabra de Dios, nosotros podemos ver que hay
profecías cumpliéndose ahora mismo. ¡Qué contraste con el resto de las
personas! Están tan absortas en su propia vida y en sus deseos que pasan por
alto las pruebas de que Cristo ha estado reinando desde 1914 y pronto ejecutará
la sentencia divina sobre este mundo. Ahora bien, si usted quizá lleva décadas
sirviendo a Dios, conviene que se pregunte: “¿Tengo ahora tanto interés en el
significado de los sucesos mundiales como el que tenía años atrás?”. Incluso si
es Testigo desde hace poco, piense: “¿Qué absorbe mi atención?”. Sea cual sea
la respuesta, veamos tres importantes razones por las que sabemos que el Rey
ungido de Dios pronto tomará medidas para que la voluntad divina se haga a plenitud
en la Tierra.
LOS JINETES HAN HECHO SU APARICIÓN
En 1914,
Jesucristo, representado como un jinete a lomos de un caballo blanco, recibió
su corona celestial y de inmediato salió cabalgando para completar su victoria
contra este sistema satánico (lea Revelación 6:1, 2). La descriptiva profecía
del capítulo 6 de Revelación indicaba que, tras el establecimiento del Reino de
Dios, las condiciones mundiales empeorarían rápidamente. Habría guerras,
escasez de alimento, enfermedades y otras causas de muerte, y estos sucesos
están representados por el avance de tres jinetes que siguen de cerca a
Jesucristo (Rev. 6:3-8).
Mucha gente
tenía puesta su atención en la Primera Guerra Mundial y la aparición de la
gripe española. En cambio, los cristianos ungidos habían estado esperando con
entusiasmo que en 1914 acabaran los tiempos de los gentiles, también llamados
“los tiempos señalados de las naciones” (Luc. 21:24). No estaban completamente
seguros de lo que sucedería, pero sabían que 1914 marcaría un cambio
trascendental en el gobierno divino. En cuanto se dieron cuenta de que las
profecías bíblicas se estaban cumpliendo, declararon con valor que el Reino de
Dios había comenzado. Su proclamación los convirtió en blanco de una intensa
persecución, y el hecho de que eso ocurriera en muchas naciones fue en sí mismo
otra prueba de que las profecías se estaban cumpliendo. En las décadas que
siguieron, los enemigos del Reino atacaron a los siervos de Jehová promulgando
leyes injustas en su contra. Además, los maltrataron físicamente, los
encarcelaron y hasta los mandaron ahorcar, fusilar o decapitar (Sal. 94:20;
Rev. 12:15).
Con tantas
pruebas de que el Reino de Dios ya está establecido en los cielos, ¿por qué la
mayoría de la gente no se da cuenta de esa realidad? ¿Por qué no pueden atar
cabos y ver que se están cumpliendo profecías bíblicas que el pueblo de Dios
lleva mucho tiempo proclamando? ¿Será que solo prestan atención a lo que ven
con sus ojos? (2 Cor. 5:7.) ¿Están tan centrados en sí mismos que no pueden ver
lo que Dios está haciendo? (Mat. 24:37-39.) ¿Será que se dejan distraer por las
ideas y objetivos que el mundo de Satanás promueve? (2 Cor. 4:4.) Para percibir
lo que está ocurriendo en la región invisible, se requiere fe y visión
espiritual. ¡Cuánto nos alegra no ser ciegos a lo que realmente está pasando!
CADA VEZ HAY MÁS MALDAD
Una segunda razón
por la que sabemos que pronto el Reino de Dios tomará las riendas de los
asuntos aquí en la Tierra es esta: la maldad de la sociedad humana es cada vez
mayor. Las características predichas en 2 Timoteo 3:1-5 llevan casi un siglo
viéndose, y de hecho han llegado a todos los rincones del planeta y son cada
vez más notorias. ¿Se da cuenta usted de eso? Analicemos algunos ejemplos que
lo demuestran (lea 2 Timoteo 3:1, 13).
Compare lo que
se consideraba escandaloso en los años cuarenta o cincuenta con lo que ocurre
hoy en los lugares de trabajo o en el mundo del entretenimiento, los deportes y
la moda. La violencia y la inmoralidad extremas están a la orden del día.
Algunos buscan parecer los más feroces, los más obscenos o los más despiadados.
Programas de televisión que en los años cincuenta se consideraban inaceptables
se emiten ahora como apropiados para toda la familia. Y muchas personas
reconocen el enorme poder que los homosexuales tienen en el mundo del
espectáculo y el de la moda, un poder que utilizan para promover su estilo de
vida a la vista de todos. ¡Cuánto agradecemos saber lo que Dios piensa de eso!
(Lea Judas 14, 15.)
También podemos
recordar lo que se consideraba conducta rebelde por parte de los jóvenes de los
años cincuenta y compararlo con lo que está ocurriendo hoy. A los padres les
preocupaba, y con razón, que sus hijos fumaran, bebieran o bailaran de manera
sensual. En la actualidad, escalofriantes titulares se han vuelto el pan de
cada día. Un estudiante de 15 años dispara contra sus compañeros de clase y
deja 2 muertos y 13 heridos. Unos adolescentes borrachos asesinan brutalmente a
una niña de nueve años y dan una paliza al padre y al primo. Se afirma que los
jóvenes son los responsables de la mitad de los delitos cometidos en cierto
país asiático en los últimos diez años. ¿Puede cualquier persona razonable
negar que el mundo está mucho peor?
El apóstol
Pedro predijo acertadamente: “En los últimos días vendrán burlones con su
burla, procediendo según sus propios deseos y diciendo: ‘¿Dónde está esa
prometida presencia de él? Pues, desde el día en que nuestros antepasados se
durmieron en la muerte, todas las cosas continúan exactamente como desde el principio
de la creación’” (2 Ped. 3:3, 4). ¿Cómo podría explicarse esta reacción? Parece
que cuanto más común es una situación, menos nos asombra. Puede que un cambio
inesperado y repentino en la conducta de alguien que tenemos cerca nos
conmocione. Sin embargo, el deterioro de la moralidad de la sociedad en
general, como es gradual, quizás pase desapercibido. Pero no por ello deja de
ser peligroso.
El apóstol
Pablo nos advirtió de que “los últimos días” serían “difíciles de manejar” (2
Tim. 3:1). Pero no dijo que fueran imposibles de manejar, así que no hay razón
para que tengamos miedo ni nos desanimemos. Con la ayuda de Jehová, de su
espíritu y de la congregación cristiana podemos superar cualquier temor o
desilusión. Podemos permanecer fieles. “El poder que es más allá de lo normal”
es el de Dios, no el nuestro (2 Cor. 4:7-10).
Es interesante
que Pablo comenzara su profecía sobre los últimos días con la expresión “sabe
esto”. Estas palabras garantizan que lo que escribió a continuación se cumplirá
sin falta. Por eso, no hay duda de que esta sociedad malvada seguirá de mal en
peor hasta que Jehová acabe con ella. Los historiadores han dejado constancia
de que algunas civilizaciones o naciones sufrieron un marcado deterioro moral
antes de desplomarse. Pues bien, nunca antes la moralidad del mundo entero ha
caído tan bajo. Muchos quizás no hagan caso de lo que eso significa, pero el
hecho es que esta degeneración sin precedentes que ha tenido lugar desde 1914
es una clara señal de que el Reino de Dios pronto cambiará el curso de la
historia.
ESTA GENERACIÓN NO PASARÁ
Todavía hay una
tercera razón para confiar en que el fin está cerca: lo que ha ocurrido con el
pueblo de Dios. Por ejemplo, antes de que el Reino de Dios se estableciera en
los cielos, un grupo de ungidos fieles estaba sirviendo a Dios con entusiasmo.
¿Qué hicieron cuando no se cumplieron algunas de sus expectativas sobre lo que
pasaría en 1914? La mayoría siguió sirviendo a Jehová. A pesar de las pruebas y
persecuciones que tuvieron que aguantar, la mayoría de aquellos ungidos, si no
todos, continuaron fieles hasta el fin de su vida en la Tierra.
En su detallada
profecía sobre la conclusión de este sistema de cosas, Jesús dijo: “De ningún
modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas” (lea Mateo
24:33-35). Entendemos que “esta generación” a la que se refirió Jesús está
compuesta por dos grupos de cristianos ungidos. Los ungidos del primer grupo
presenciaron lo que ocurrió en 1914 y comprendieron que Cristo había empezado a
reinar en ese año. No es solo que estuvieran vivos entonces, sino que durante
ese año o antes ya habían sido ungidos con espíritu como hijos de Dios (Rom.
8:14-17).
El segundo
grupo de “esta generación” está compuesto por ungidos contemporáneos del primer
grupo. No se trata simplemente de que estuvieran vivos al mismo tiempo que los
miembros del primer grupo, sino que fueron ungidos con espíritu santo cuando
aún quedaban en la Tierra miembros del primer grupo. Así pues, no todos los ungidos
de la actualidad forman parte de “esta generación” de la que Jesús habló. Hoy
en día, los miembros del segundo grupo ya tienen una edad considerable. Sin
embargo, las palabras de Jesús registradas en Mateo 24:34 nos garantizan que
“de ningún modo pasará esta generación” antes de que comience la gran
tribulación, así que por lo menos algunos miembros de dicha generación estarán
vivos en la Tierra cuando llegue ese momento. Este hecho refuerza nuestra
convicción de que ya falta poco para que Jesucristo, el Rey del Reino de Dios,
destruya a los malvados y dé paso a un nuevo mundo justo (2 Ped. 3:13).
CRISTO COMPLETARÁ PRONTO SU VICTORIA
¿A qué
conclusión nos lleva ver el cumplimiento de las tres profecías que hemos
analizado? Jesús advirtió que no sabríamos el día o la hora en que vendría el
fin, y no los sabemos (Mat. 24:36; 25:13). Pero, como Pablo señaló, sí sabemos
cuál es “el tiempo” (lea Romanos 13:11). Sabemos que vivimos en los últimos
días. Si se examinan las profecías y lo que Jehová y Jesús están haciendo, es
imposible no ver las pruebas de que el fin de este sistema ya está cerca.
Quienes se niegan
a reconocer la inmensa autoridad que ha recibido Jesucristo, el victorioso
Jinete del caballo blanco, pronto tendrán que admitir su error. No podrán
escapar del juicio divino. Muchos clamarán aterrorizados: “¿Quién puede estar
de pie?” (Rev. 6:15-17). El siguiente capítulo de Revelación contesta esa
pregunta. Los ungidos y los que abrigan la esperanza terrenal estarán “de pie”
porque habrán obtenido la aprobación divina. Entonces, la “gran muchedumbre” de
las otras ovejas sobrevivirá a la gran tribulación y entrará en el nuevo mundo
(Rev. 7:9, 13-15).
Si nos
concentramos en las profecías bíblicas que se están cumpliendo en estos tiempos
emocionantes, no nos dejaremos distraer por el mundo de Satanás ni seremos
ciegos al verdadero significado de los sucesos mundiales. Cristo pronto
completará su victoria sobre esta sociedad perversa en la justa guerra del
Armagedón (Rev. 19:11, 19-21). ¡Qué futuro tan feliz nos aguarda! (Rev. 20:1-3,
6; 21:3, 4.)
FUENTE: http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2014047#h=2
17 de agosto de 2016
HISTORIAS BÍBLICAS ILUSTRADAS: DAVID
En esta historieta se narra bellamente la batalla entre el filisteo Goliat y el pequeño pastor David, un adolescente cuyo amor hacía Jehová Dios hizo que retará al guerrero más poderoso de la filas enemigas, un gigante cuya maldad y astucia habían causado mella en las huestes del pueblo del Dios verdadero. Un enfrentamiento épico que marcaría el inicio de un ciclo de servicio de amor y lealtad para quien se convertiría en el rey fundador de la dinastía que tendría por descendiente al Mesías, el Cristo.
Un conjunto de páginas cuyas figuras nos dejan presenciar este episodio, una batalla de una de las más largas guerras que sostuvieron los Israelitas por desterrar a los pueblos que idolatraban dioses de barro y metal.
La historia completa puede descargarse gratuitamente del siguiente enlace:
https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/familias/ni%C3%B1os/historias-b%C3%ADblicas-ilustradas/david-vence-goliat/
Esta es una publicación de distribución gratuita de los Testigos de Jehová.
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