19 de febrero de 2012
No hay que dormirse en la educación de los hijos
8 de febrero de 2012
Tortura de animales
A veces imágenes con esta me hace preguntarnos: ¿Qué somos? ¿De qué estamos hechos? ¿Ha decaído tanto nuestra naturaleza humana? ¿Podemos hablar aún de nuestra humanidad? Hace poco una amiga me decía que más humanos que los hombres son los animales. Y vaya que entonces no le creí. Pero... ahora... realmente alejados de Dios la esperanza en volver a nuestra humanidad es nula. Realmente me da vergüenza pertenecer a un genero que es capaz de hacer algo como esto. Sin embargo aún confío en Dios y se que Él terminara con esto.
3 de febrero de 2012
Nuestro tiempo
Una mañana, mi sobrina me pidió comer algunos de los higos que produce fértilmente una hermosa higuera sembrada en el jardín de la casa. Mientras recogía los higos, mi sobrina se balanceaba sobre mi espalda. Al ver a una pequeña vecina que se dirigía hacia su hogar, me susurró al oído:
- ¿Puedo invitarle un higo?
No le preste la atención debida, pues pensaba en algunas preocupaciones cotidianas. Cometí un error. A pesar de que recogía los higos para ella, estaba atento en darle “algo”, sin darme cuenta que lo más importante era darme a mí mismo por entero. Algunos momentos después, caí en cuenta, pero mi pequeña vecina ya había ingresado a su casa. Perdí la ocasión de reforzar esa vocación generosa. Esta demás decir lo mal que me sentí.
A veces sucede que las ocupaciones de la vida (el trabajo, los compromisos sociales, el entretenimiento, etc.) nos van “robando” la atención. Estamos con nuestros seres queridos brindándoles nuestro tiempo, pero sin darnos a nosotros mismos. Creemos que un par de horas pasadas de cualquier manera sirven para compensar nuestra ausencia, pero no nos damos cuenta que nuestra ausencia aún persiste, pues no estamos con ellos con todos nuestros sentidos.
Amigo, a veces nos equivocamos tremendamente a la hora de establecer nuestras prioridades. Colocamos en primer lugar nuestros propios asuntos, engañándonos, diciéndonos que en realidad lo hacemos por los demás. Realizamos alguna actividad con nuestra familia, pero el pasar “el tiempo con ellos” se convierte en un pasatiempo solitario. olvidamos que lo mas importante es compartir nuestros mundos. Acercarnos espiritualmente, conocernos.
También olvidamos en nuestra lista de prioridades la amistad con el ser más importante del universo: Jehová Dios y su hijo Jesucristo. Él nos puede enseñar cuales son las prioridades en la vida. Acérquese a Él y El se acercará a Usted. Pídale en oración que cambie su corazón, que ingrese en él y lo convierta en una fuente inagotable de amor.
Que el espíritu de Jehová este con cada uno de ustedes.
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29 de enero de 2012
10 mentiras acerca de Dios. Mentira 4: Dios creó al diablo.
Muchas personas creen en la existencia de Satanás el diablo. Saben que es un ser poderoso que dirige un mundo espiritual lleno de maldad, con ángeles rebeldes llamados demonios. Pero, muchos también entienden que es una creación de Dios Padre. Y esto no es así. Jehová jamás creó al diablo. Él jamás se relacionaría con algo injusto (Salmo 11: 7) o impuro (Éxodo 3: 5) porque él es Santo (Revelación 4:8).
Al principio, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y estableció con él una relación filial, por lo que Adán fue llamado hijo de Dios (Lucas 3: 38) Un ángel poderoso, un querubín, fue designado para cuidar a esa joven pareja: “En Edén, el jardín de Dios, resultaste estar (...) Tú eres el querubín ungido que cubre, y yo te he colocado a ti. En la santa montaña de Dios resultaste estar. En medio de piedras de fuego te paseabas” (Ezequiel 28: 13-14). Y más adelante nos da la razón por la cual este ángel bello y poderoso fue retirado de esa posición: “Estuviste exento de falta en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti (...) Tu corazón se hizo altivo debido a tu hermosa. Arruinaste tu sabiduría por causa de tu radiante esplendor” (Ezequiel 28: 15, 17).
Como vemos, Jehová Dios no lo creó imperfecto e injusto, sino que lo dotó de muchas cualidades que eran como un tesoro (Ezequiel 28,13), pero un deseo intenso surgió en su corazón, un deseo que no desarraigo sino que lo dejó crecer hasta convertirse en pecado, como se describe en Santiago 1, 14-15: “(...) cada uno es provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte” De esta manera, este ángel rebelde se hizo a si mismo Satanás, que significa resistidor u opositor, porque cedió al mal deseo que había surgido en su corazón.
¿Y por qué Jehová Dios no evitó que eso sucediera? ¿No sabía Él que este querubín tenia un mal deseo en su corazón? Imagínate un padre que conoce la mala tendencia de su hijo, quizá él puede brindarle consejo, pero ¿puede obligarlo a hacer lo que no quiere? Esto sería privarle de uno de los dones más hermoso que Dios otorgó al ser humano: el libre albedrío.
El término libre albedrío significa: “Potestad de obrar por reflexión y elección.” (Diccionario Encarta). Por lo tanto, Jehová Dios permitió que aquel querubín tomara su decisión, al igual que permite que cada uno de nosotros elija libremente nuestras acciones y seamos responsables de las consecuencias que eso conlleve.
Por eso, no debemos pensar que Jehová ha creado al diablo, sino que fue un ángel poderoso, un querubín, quien se hizo a si mismo Satanás o resistidor.
Que el espíritu de Dios este sobre cada uno de ustedes.
25 de enero de 2012
Sobre la pronunciación del nombre de Dios
Tomado de un comentario de Francisco Jimenez, al artículo "El nombre de Dios: ¿Jehová o Yavéh?" (http://infocatolica.com/blog/infories.php/el-nombre-de-dios-ijehova-o-yahve)
El profesor Gérard Gertoux explica en el sitio http://gertoux.onine.fr/divinename /faq/ question.htm.
Pese a que este tema no trata sobre ninguna creencia de los testigos de Jehová, este es un comentario muy interesante sobre la pronunciación original del nombre de Dios. Aunque la primera aparición de la forma "Jehová" (lehovah, en latín) pertenece al libro "Pugeo Fidel", del dominico español Raymundus Martín, el profesor Gertoux piensa que la pronunciación original posiblemente fuese algo así como "Yehováh”.
El nombre de Dios suele considerarse algo fundamental é imprescindible para todas las religiones monoteístas, pero hay controversia sobre su pronunciación. Sin embargo, la clave para desvelar el misterio, la proporcionó el famoso Maimones hace 800 años, cuando escribió que el Nombre "se lee como se escribe”. La singularidad empieza y termina aquí con estas intrigantes palabras...
"Santificado sea tu nombre" es la primera petición para los cristianos en el Padrenuestro que Jesús enseñó (Mt. 6:9) Los judíos cantan: "en ti se regocijen los que aman tu nombre", cuando cantan los salmos de David. (Sal. 5:11) "Los corazones de tos humildes tiemblan cuando se menciona el nombre de Dios" es lo que dicen los musulmanes cuando recitan ciertos suras del Corán (22:35).
Paradójicamente, las religiones prefieren traducir el nombre de Dios como Yahweh: “Él es”, Adonaí: "mi Señor”, Allah: “El Dios”, etc., en vez de transcribir el nombre, que es más usual.
Hace ocho siglos, el famoso talmudista, Moisés Maimones, llegó a la conclusión correcta: no hay ningún misterio místico, pues el nombre de Dios se pronuncia simplemente como se escribe, es decir: Y-H-W-H = I-eH-U-A, del mismo modo que: Y-H-W-D-H = I-eH-U-D-A. = (Judá)
Para comprender este punto elemental, fue necesario examinar cuidadosamente los innumerables errores que se han acumulado durante al menos veinte siglos. El primer don que recibimos es nuestro nombre. El último recuerdo que permanecerá mucho tiempo después de nosotros, grabado en piedra, es nuestro nombre. Un cheque sin firmar no tiene valor; por tanto nuestro nombre es importante, ¿verdad? Desde un punto de vista emocional, esto es cierto; cuando uno quiere conocer a alguien, la primera pregunta es: "¿Cómo te llamas?". Sin embargo, algunos rehúsan aplicar lo obvio a Dios.
Dios tiene un nombre distintivo y personal. La Biblia lo afirma y todas las religiones lo reconocen; entonces, ¿por qué tan pocas personas lo conocen? Los teólogos suelen replicar que, o bien este nombre es demasiado sagrado para usarlo, o bien que Dios quiere ocultarlo, o que no tiene importancia.
Pero en la Biblia, el único personaje religioso que declina sistemáticamente usar el Nombre es Satanás. Cuando Jesús debatió con el, la discusión fue esclarecedora, pues Jesús utilizó el Nombre, y Satanás solo el título anónimo "Dios". (Mateo 4:1-11) No es nuevo el antagonismo entre los que evitan el nombre de Dios (Jeremías 23:27) y los que aceptan su uso. (Jeremías 10:25) Conocer el nombre de Dios es esencial para la salvación, según la Biblia ([Jl 2:32]; Romanos 10:13).
En la traducción de C. Tresmontant (católica) se lee el nombre yhwh. En la de A. Chouraqui (judía) IhvH y en la de J.N. Darby (protestante) Lord. (Señor), es decir, Jehová, según la nota de Mateo 1:20)
Para empezar, escribir el nombre de Dios no es un problema: está compuesto por las cuatro letras YHWH, lo que se denomina Tetragrámaton.
¿Cómo se pronuncia ese nombre? Los diccionarios y enciclopedias indican que Yavé (o Yahweh) es una pronunciación no muy clara, y que Jehová es un barbarismo que proviene de una lectura errónea. Por increíble que pueda parecer, entre los expertos se sabe que esta última afirmación es falsa. Este burdo error ha sido denunciado por hebraístas de todas las confesiones, y con el apoyo de la congregación de propaganda del Vaticano, pero sin resultados.
Este nombre YHWH se lee sin dificultad porque se pronuncia como se escribe, o de acuerdo con sus letras, como dice el Talmud. De hecho, hasta el año 70 E.C., el día de Yom Kippur el sumo sacerdote leía las bendiciones de Números 6:24-27 pronunciando YHWH de acuerdo con sus letras, es decir, como se escribe. De hecho, este nombre es el más fácil de leer de toda la Biblia, pues está formado por cuatro vocales, como señaló Flavio Josefo.
La cuestión de saber qué vocales acompañaban a las letras YHWH es absurda, pues las vocales masoréticas no aparecieron antes del siglo VI d.C.
Antes de esto, los nombres hebreos se vocalizaban con las tres tetras Y, W, H, como confirman ampliamente los manuscritos de Qumrán, la tetra Y se leía I (o E), la tetra W: U (u O) y la tetra H: A al final de palabra.
Por ejemplo, YH se leía IA, YHWDH se leía DHUDA. (Judá) El nombre YHWH por tanto se leía IHUA. (Ihoua)
En cuanto a la H, que era casi inaudible, se te podía añadir una e para que se oyera mejor, de modo que el nombre YHWDH que se leía literalmente I-H-U-D-A, pasó a leerse I-eH-U-D-A, el equivalente exacto del nombre hebreo Yehudah. (Judá)
Este ligero avance da al nombre YHWH la pronunciación I-eH-U-A (lehoua), el equivalente de YeHoWaH en la puntuación masorética. Esta coincidencia es notable, incluso providencial para aquellas que creen que Dios cuidó de su Nombre (¡obviamente sin saberlo los copistas!).
¿Pronunciaba Jesús el Nombre? Puesto que denunció vigorosamente las tradiciones humanas que anulaban los mandatos divinos, (Mateo 15:3) no parece probable que siguiera la costumbre no bíblica de no pronunciar el Nombre.
Al leer en la sinagoga (Lucas4:16-20) el texto de Isaías, (Isaías 61:1) se encontró con el Tetragrámaton. Incluso aunque la versión que utilizó fuese la Septuaginta, esta traducción contenía el Nombre, (no la palabra Señor) como se comprueba en todas las copias fechadas antes de 150 E.C.
De acuerdo con el texto masorético, en esta época, todos los nombres que incluían parte del Tetragrámaton en su comienzo se pronunciaban sin excepción YeHÓ-. Por tanto, ya que el Tetragrámaton es la base de estos nombres, su lectura debe ser Yehd-aH (Judá) para ser coherente con todos los nombres que incluyen parte del mismo. (YHWH puede leerse YHW-H)
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5 de enero de 2012
Mentira 3: Dios no tiene nombre.
¿Te has preguntado alguna vez si el Ser que creó todo cuanto existe tiene un nombre? Y si lo tiene ¿Cuál es? Seguramente para Usted como par la mayoría de las personas que buscan una respuesta a porque hemos llegado a existir, les interesa sinceramente develar tal cuestión.
Recordemos que la oración más completa que ha existido es el “Padre nuestro”, el cual dice: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado se a tu nombre (...)” Y en otra parte de la Biblia, la palabra inspirada de Dios, manifiesta: “Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer (...)”. Vemos entonces que Dios posee un nombre. ¿Y cuál es entonces el nombre de Dios? ¿Alguien ha llegado a conocerlo? Claro que sí.
Fue el propio Dios quien revelo su nombre a su fiel siervo Moisés cuando dijo, ante una pregunta de este sobre que le diría a su pueblo si le preguntan por el nombre de Dios: “Ante esto, Dios dijo a Moisés: Yo llegaré a ser lo que yo quiera” (Exodo 3, 14). Este nombre es una variante del hebreo hawah que significa “llegar a ser” , de ahí que el nombre de Dios sea YHWH (Yave)o IHVH (Jehová). Incluso en Isaías 42, 8, menciona: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre”. Y más adelante señala: “Tu, oh Jehová, eres nuestro Padre” (Isaías 63, 16) Y cuando el rey David oró a Dios, lo hizo así: “Muéstrame favor, Oh Jehová”. Y cuando Ana, la que sería madre del profeta Samuel, oró haciendo un voto, dijo: “oh, Jehová de los ejércitos” (1Samuel 1,12) Y Moisés recomendó a su pueblo: “Y tienes que amar a Jehová tu Dios” Y Jesús, al rechazar la tentación de Sátanas, expresó: “Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar” (Mateo 4,10).
Por lo visto, Dios tiene un nombre y quiere que lo utilicemos de manera digna, dirigiéndonos a Él para así estrechar nuestra relación con el maravilloso creador del universo. ´
Que Jehová Dios los bendiga.
12 de diciembre de 2011
Hacer el bien sin mirar a quien
Hagamos el bien a todo el mundo sin importar el credo o el color, el sexo o la raza; sino, utilicemos los instrumentos necesarios para amar. Los que quieren hacer el mal buscan cualquier motivo para hacerlo, están atentos esperando la ocasión propicia (1 Pedro 5, 8) Nosotros también estemos atentos buscando cualquier ocasión para hacer el bien intensamente, hagámoslo como desesperados, como si hacerlo fuera nuestra droga, porque haciendo el bien glorificamos a Dios, que es fuente de todo bien. Si la gente malvadagoza haciendo lo malo que le viene del corazón, encontremos nuestro gozo haciendonos el bien unos a otros. No necesitamos una razón para empezar. Cedamos el asiento, cedamos el paso, cuidemos de usar palabras amables, tiernas, amorosas, en nuestro decir, en nuestro modo de comportarnos. No seamos bruscos, violentos, carentes de sinceridad, sino que inclinémonos a la luz y no a la oscuridad. No importa si al hacer el bien nos pagan con mal, el hacer el bien mismo es nuestra recompensa y Dios Santo que esta en los cielos lo tomara en cuenta. No hagamos el bien esperando recibir algo a cambio, porque entonces enturbiaremos nuestra acción. Que el hacer el bien sea nuestro modo correcto de actuar, de andar en la vida.
Que el Padre Santo todopoderoso que esta en los cielos los bendiga a cada uno de ustedes en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, su único hijo.
4 de diciembre de 2011
ABRAHAM
1
“Deja a tu familia, deja a tu padre y a tu madre, abandona tu raza, y ve donde yo te envíe”.
Abraham recuerda las primeras palabras de Yavé, su Dios,
En el horizonte se enhiestan largas columnas de humo,
el cielo expele fuego y el intenso olor acre del azufre viaja desde Sodoma
e inunda todo el valle.
Un día antes, a la hora más calurosa, Abraham estaba sentado bajo los árboles de Mambré.
Tres hombres con ojos claros como la luz del día, se detuvieron a su lado.
Su corazón les revelaba el secreto de sus ojos, mientras recuerda la primera promesa:
“Haré de ti, Abraham, una gran nación”.
Lo crees, lo esperas.
“Que se haga la voluntad del Señor”, dices.
Los tres hombres te observan y tú los invitas a cenar en la tienda vestida en el desierto.
Aceptan. Y comen y beben contigo. Luego, observan en el horizonte las horas últimas de Sodoma.
“La muerte, la violencia, el dolor impera en la ciudad de la perdición.
Las calles se han inundado de angustia y la tristeza ha subido como holocausto
hasta el mismo cielo.
Ya no hay brizna de hierba que no tiña sus hojas de sangre”.
Observas silencioso como sus ojos entristecen.
Dos de ellos marchan a ejecutar juicio a la ciudad bárbara
mientras Yavé escucha tus palabras:
“Las calles de Sodoma gritan dolor y angustia,
la fuente de sus aguas son turbias y no hay polvo que no esté manchado de sangre.
Sin embargo, quizá los pies de un hombre justo busquen sombra en aquellas calles
¿Aniquilarás, poderoso Señor, al justo con el injusto?
¿Perdonarás a la ciudad inicua por amor a cincuenta justos que allí habiten?”.
Él te miró con atención excelsa, con una sonrisa en el corazón.
“No lo haré. Perdonaré a la ciudad sembrada de injusticia por amor a cincuenta justos”,
responde con beneplácito mientras las nubes del horizonte se arremolinan en torno a la ciudad.
“Soy polvo y ceniza, lo sé muy bien, pero si en esas calles doradas por el sol
faltan cinco justos, ¿la destruirás?”
Yavé lo mira con gozo, mientras una suave brisa mece los cabellos canos de Abraham.
“No lo haré. Por amor a esos cuarenta y cinco justos, no destruiré la ciudad de miles de injustos”.
“Pero mi Señor, la vida es tan cierta que ayer pueden estar los cuarenta y cinco justos pero hoy no.
Si solo hay treinta almas inclinadas al amor, ¿la destruirás?”
Yavé lo mira complacido, una pequeña luz arde en sus ojos.
Abraham conoce el poder del Amor de Yavé. Y no es rebeldía lo que mueve sus labios.
“No lo haré. No destruiré la ciudad de miles de injustos por amor a esos treinta”.
“No se enoje, mi Señor.
Pero ayer justamente contaba mis ovejas
y colocaba a un lado las buenas de las tullidas
y hubieron menos de las que pensé.
Si sólo hay veinte almas sin mácula, ¿destruirás la ciudad?”.
El sol ha girado nuevamente, mientras las nubes se elevan hasta casi cubrir el horizonte.
Yavé en su corazón sonríe por ti. Tienes demasiada bondad.
“No lo haré. Por amor a ti y a esos veinte sin mancha, perdonaré la ciudad injusta”.
Abraham insiste.
“Y sólo hay quince, mi Señor”
“No lo haré”
“Y si... sólo hay diez almas justas”
“No lo haré.
En atención a esos diez no tocaré con mi mano la ciudad inicua
ni una nube oscura se alzara contra ella
ni un solo suspiro de uno de mis hijos la golpeará
ni caerá como castillo de naipes,
ni se incendiará el cielo a causa del castigo de sus pecados.
No lo haré por amor a diez justos que la habiten de entre miles que viven ahí”.
Abraham contempla el fuego que consume a Sodoma.
“Ni diez justos”, piensa,
mientras el fresco viento de la mañana le trae el aroma de una tragedia.
Que Dios te bendiga.
29 de noviembre de 2011
Del poemario inedito "Jehová"
28
¿Porque todos quieren poemas
Escritos en pétalos de rosas
Y no pueden tolerar que se hable de Dios?
Todos me miran extrañados
Como si hubiera hablado de violencia o de pasión
Hasta mis amigos me niegan una sonrisa
Y los más compasivos inundan de silencio mi corazón.
29
Camino por las calles y silba una guijarro,
Uno, dos, tres, cruzan el aire sin tocarme
Solo quieren arredrarme y hacerme callar
No sé porque no quieren que hable de ti, Señor,
Tú que sostienes al universo con el arrullo de tu voz.
No sé porque tengo que decirle a mi alma
Que abandone el aroma de las flores en un maletín.26 de noviembre de 2011
Del poemario (en elaboración) "Los Doce"
ELÍAS
1
Ajab te acusa ante todos de ser la peste de Israel.
Sabe que eres el profeta de Yavé.
Los 450 profetas de Baal, apoyados por Jezabel, están contra ti.
Todo el pueblo quiere ver el desenlace.
Conocen que tu actúas con un poder que no es tuyo.
Cierta vez brotó el alma del niño en una carne llena de ocaso.
Era el pequeño hijo de una viuda de Serepta.
La misma que sobrevivió tres años con un puñado de harina y aceite que Yavé les otorgó .
La voz de Elías tronó como un rayo.
“Si Yavé es Dios, síganlo. Si Baal es dios, síganlo a él”
El reto estaba hecho.
Silencio. Todos recuerdan: la inicua Jezabel mató a cientos de profetas de Yavé.
¿No tiembla tu corazón, Elias?
¿Qué te hace seguir adelante?
Traen los novillos. Ellos escogen el más gordo. Inmejorable.
Preparan su altar y ruegan desde el amanecer hasta la media tarde.
“Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal
Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal”
Silencio. No hay respuesta.
Iracundos, paranoicos, histéricos,
gritan, convulsionan, se hacen cortes y se revuelcan en el lodo rojo de su sangre.
¿Qué paso? ¿Su dios está de viaje?
Ahora es tu turno Elías, ¿lo harás?
Levantas un altar, destazas el novillo,
preparas la pira
madera y agua
agua
agua
agua
treinta galones de agua hasta ahogar la madera.
El pueblo observa absorto, hipnotizados por lo que ven.
¿Ha perdido la razón, Elías?
¿Cómo arderá la madera sumergida?
Tu voz como el fuego recorre el Carmelo.
“Que sepan que tú eres Dios, que sepan que soy tu servidor, que arda tu fuego sobre la pira”
Y los sacerdotes de Baal no lo creían.
Ardía la madera, el agua se consumía.
El pueblo grita: “Yavé es Dios”
Y Elías dio cuenta de los que barrieron de la tierra el alma de los siervos de Yavé.
Y 450 cabezas se pierden en el torrente del Cisón.
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